La conversación de antes de verano

Las expectativas no habladas suelen convertirse en conflictos durante las vacaciones.

Las vacaciones de verano suelen llegar cargadas de expectativas. Las esperamos durante meses. Imaginamos días más tranquilos, tiempo en familia, menos prisas y la oportunidad de descansar después de un curso intenso.

Sin embargo, para muchas parejas, el verano no siempre resulta tan idílico como habían imaginado. De hecho, no es raro que durante las vacaciones aparezcan más tensiones, más discusiones y más sensación de frustración. Y no necesariamente porque la relación esté mal. Muchas veces ocurre porque la pareja llega a las vacaciones sin haber hablado de algo fundamental: qué espera cada uno de ellas.

Cuando no compartimos expectativas, objetivos y necesidades, es fácil que cada uno esté jugando un partido diferente sin darse cuenta. El error más habitual: asumir que queremos lo mismo. Cuando llevamos años con nuestra pareja tendemos a pensar que sabemos perfectamente lo que espera o necesita. Y cuando no es así, nos sorprendemos  

y llegan las decepciones. Y con ellas, las discusiones. Por eso es tan importante ajustar las expectativas antes de empezar.

Preguntas clave para antes del verano

No hace falta sentarse durante horas ni convertirlo en una reunión formal, basta con reservar un momento tranquilo y hablar de algunos temas importantes.

Te dejo tres preguntas claves que no pueden faltar en la conversación con tu pareja de antes de verano.

1. ¿Qué esperamos realmente de estas vacaciones?

Parece una pregunta sencilla, pero es sorprendente a la cantidad de parejas que les cuesta responderla. Pregunten:

  • ¿Qué sería para ti un verano satisfactorio?
  • ¿Qué te gustaría que ocurriera?
  • ¿Qué necesitas este verano?

Quizá uno necesita descanso, el otro necesita tiempo en pareja, o quizá alguno necesita más espacio personal y el otro más tiempo con amigos.

Conocer estas necesidades ayuda a prevenir muchas frustraciones.

2. ¿Cómo vamos a organizarnos con los niños?

Cuando los niños dejan el colegio, muchas familias entran en una etapa de reajuste en la que se requiere mucha coordinación.

Cuanto más claras estén las responsabilidades y coberturas, menos conflictos aparecerán después. No se trata de repartir tareas de forma matemática. Se trata de que ambos tengan claridad sobre lo que va a ocurrir.

3. ¿Cómo vamos a cuidar nuestra relación?

Esta pregunta suele ser la gran olvidada. Planificamos viajes, reservamos actividades, organizamos horarios…pero rara vez hablamos de la pareja. Sin embargo, la relación también necesita atención. No hace falta planificar grandes planes o gestos. A veces es suficiente con acordar pequeños espacios: un paseo, un café, una conversación sin interrupciones, una cena, un rato para estar juntos. Lo importante es que exista intención.

Cuando ambos saben qué esperar y hacia dónde quieren ir, desaparecen muchas tensiones innecesarias. La sensación deja de ser: «estoy llevando todo yo» o «nunca habíamos hablado de esto» o “no esperaba esto” y se transforma en: «estamos construyendo esto juntos.»

Las vacaciones no consisten únicamente en descansar. También son una oportunidad para fortalecer la sensación de equipo. Y esa sensación nace de la comunicación.

Los riesgos de no hablar antes

Cuando estas conversaciones no ocurren, suelen aparecer situaciones muy comunes:

uno de los dos siente que está asumiendo más responsabilidad, uno esperaba más tiempo juntos, el otro esperaba más libertad, uno quería descansar, el otro quería aprovechar cada día…

Y poco a poco aparecen pequeñas decepciones que terminan convirtiéndose en conflictos.

Lo curioso es que muchas veces ninguno de los dos tiene malas intenciones. Simplemente estaban partiendo de lugares diferentes. Por eso no se trata de convencer al otro de nuestra visión. Se trata de construir una visión compartida.

No hace falta estar de acuerdo en todo. Muchas veces las parejas creen que alinearse significa pensar exactamente igual. Y no es así. Pueden tener necesidades distintas, preferencias distintas, o formas distintas de entender las vacaciones.

Lo importante es que ambos las conozcan y las tengan en cuenta. Recuerden que las parejas más sólidas no son las que siempre quieren lo mismo. Son las que saben hablar de sus diferencias y encontrar puntos de encuentro.

Plan de acción

Así que antes de hacer la maleta, antes de reservar, antes de organizar, antes de decidir horarios, antes de planificar actividades…les propongo algo sencillo:

Siéntense una tarde a tomar algo. Apaguen los móviles y pregúntense:

  • ¿Qué necesitamos cada uno este verano?
  • ¿Qué necesita nuestra familia?
  • ¿Qué necesita nuestra relación?

Puede parecer una bobería pero muchas veces marca la diferencia entre vivir las vacaciones como dos personas que reaccionan y sobreviven a lo que ocurre o como una pareja que avanza en la misma dirección.

Las vacaciones no fortalecen una relación por sí solas. Lo que fortalece una relación es la capacidad de hablar, entenderse y construir juntos el camino que quieren recorrer.

Y ese camino empieza mucho antes de hacer las maletas.

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