Mucho se habla de encontrar la pareja ideal, la pareja que te complementa en todos los sentidos. Esa pareja con la que hablas de todo, lo bueno y lo malo; con la que puedes salir de fiesta y tienes la diversión asegurada o te puedes quedar en el sofá de casa acoplad@ y te diviertes igual; esa pareja que te vuelve loca@ en la cama; esa pareja que cree en tus sueños y te apoya y anima para conseguirlos; esa pareja junto a la que te olvidas del resto del mundo…En definitiva, esa pareja que te aporta en todos los sentidos y con la que firmarías pasar el resto de tu vida.
Pero ¿esto existe? la pareja ideal también conocida como la media naranja ¿es un mito o puede ser una realidad? Esto es un tema amplio y subjetivo que ha generado diversas opiniones a lo largo del tiempo. La idea de pareja ideal suele estar asociada a la idea romántica de encontrar a alguien que sea perfecto para nosotros en todos los aspectos. Sin embargo, la realidad de las relaciones de pareja es más complicada.
Hay quien piensa que la pareja ideal es un mito porque la perfección absoluta en una relación es difícil de alcanzar. Todos tenemos nuestras virtudes y defectos, y es natural que las relaciones tengan sus retos y sus altibajos. Es más, muchos dicen que las expectativas poco realistas sobre la perfección de la pareja no hacen sino llevarnos de frustración en frustración.
Por otro lado, hay quien cree que la pareja ideal existe, pero no porque sea perfecta sino porque se puede encontrar a una persona que sea compatible y que te complemente en todos los sentidos. Siguiendo esta línea, la idea de la pareja ideal se basa en encontrar a alguien con quien compartamos valores, metas y una conexión emocional significativa. La compatibilidad y la comunicación efectiva serían elementos clave para construir una relación sólida y duradera.
Está claro que cada persona tiene sus propias expectativas y perspectivas sobre lo que constituye una pareja ideal. Lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra, y lo que algunos consideran imperfecciones pueden ser aceptadas y amadas por otros.
Yo no sé si la pareja ideal existe. No sé si todos tenemos una media naranja ahí fuera con la que nos podemos garantizar la felicidad eterna. Pero lo que sí sé, basándome en mi experiencia personal y en la de muchas parejas a las que he tenido el placer de conocer, es que hay una serie de factores que nos pueden dar pistas para saber si la persona que tenemos al lado es es@ compañer@ con el que firmaríamos estar por más de un año y de dos, firmaríamos por toda la vida. Estos factores los describo a continuación.
- Se comparten valores, prioridades y visión de futuro. La vida es un camino de aprendizaje donde nos marcamos un objetivo que conseguir, un objetivo al que llegar. Cuando en la pareja cada uno se marca su propio objetivo y no hay un objetivo común se hace muy difícil hacer juntos ese camino. Cada uno tirará inevitablemente para su lado, para conseguir llegar a donde se ha marcado. Sin embargo, cuando una pareja comparte, más o menos, prioridades y valores, esto ayuda a fijarse un objetivo común hacia el que caminar. No se sustituye el objetivo individual por el común, simplemente se añade. Cuando surge algún conflicto (emocional, de objetivos, de aspiraciones, etc) se revisarán los valores y las prioridades para llegar a un consenso que satisfaga las necesidades del momento y poder seguir avanzando. Así la pareja es capaz de mirar en la misma dirección y de hacer el camino apoyándose el uno al otro.
- La comunicación es sana, fluida y eficaz. Es tu persona de confianza, la primera a la que le quieres contar tus alegrías y tus penas. Te lo pasas muy bien estando con él /ella, tanto saliendo y haciendo planes juntos como charlando tranquilamente o metiéndoos en debates sobre temas en los que podéis estar de acuerdo o no. Por supuesto hay discusiones, no sois iguales y cada uno tiene sus percepciones y sus opiniones. Podéis hablar de todo y podéis decir el uno al otro lo que os gusta, lo que no os gusta, lo que queréis y lo que necesitáis; podéis haceros críticas y daros negativas. Pero todo lo hacéis desde la tolerancia y el respeto.
- El afecto y el sexo están presentes. Te encanta abrazarl@, besarl@ y sentir su piel. Así como te encanta que te abrace, que te haga cosquillitas viendo una peli o te coja la mano mientras camináis. Abrazarl@ te conecta con el momento presente, sientes que estás segur@. Os podéis quedar abrazados en silencio un ratito sin que os resulte incómodo, al contrario, el tiempo se para, y los problemas desaparecen por un segundo. Tenéis sexo, por supuesto, pero de la manera y con la frecuencia que vosotros queréis. No os importa ni cómo ni con qué frecuencia dicen que hay que tener sexo. El vuestro es bueno y cuando queréis los dos. De hecho, te vuelve loc@ en la cama, ¿siempre? probablemente no. Hay momentos que más y momentos que menos pero su esencia sexual está ahí y te vuelve loc@. Hay épocas que el sexo es brutal, épocas en que es bueno, épocas en las que es menos bueno y hasta épocas en las que no hay, pero estáis satisfechos y cuando no lo estáis no tenéis reparo en hablarlo.
- Se respetan los espacios individuales. No sientes que has renunciado a tu vida por tu pareja. Sigues teniendo tus propios planes (sol@ o con amig@s), tus propios hobbies, tus propios intereses, etc. Se puede tener que renunciar a algo, es inevitable, pero el balance global es que sigues teniendo tiempo para ti, para lo que quieres y lo que necesitas. Esto no supone un obstáculo para tu relación ni genera malos rollos, ni resentimientos, ni celos. Al contrario, ambos os animáis a tener vuestro tiempo propio, vuestra intimidad, vuestro espacio y a disfrutarlo cada uno como quiere. Y lo respetáis. Esto os oxigena como pareja y os aporta muchísimo en términos de confianza, conversación, nuevos planes y nuevas experiencias.
¿Sería la persona con la que se dan estos factores tu pareja ideal? Pues no lo sé. Lo que sí sé es que teniéndolos presentes, se maximizan las probabilidades de tener una relación estable, duradera, disfrutona y divertida. Es decir, se maximizan las probabilidades de que esa persona sea la pareja que te aporta en todos los sentidos y con la que firmarías pasar el resto de tu vida.



