¿Dónde me quedé yo?

Cuando ser madre y ser pareja, eclipsa a ser persona.

Cuando llega un bebé, todo cambia. Cambian los horarios, las prioridades, el cuerpo, el deseo… y muchas veces, también cambia la forma en que nos miramos (o dejamos de mirarnos) a nosotras mismas.

Ya no eres la de antes. Pero todavía no sabes bien quién eres ahora. Y en medio de eso… la pareja espera. O no, a veces, también desaparece.

¿Por qué no me reconozco?

Porque lo has dado todo. Todo.  Tu cuerpo, tu energía, tu atención, tu agenda, tus emociones. Y aunque el amor por tu bebé es inmenso, también lo es esa sensación de haber quedado en segundo plano… incluso para ti misma:

– Has dejado de hacer lo que te gustaba.
– Te cuesta recordar cuándo fue la última vez que estuviste sola sin culpa.
– Te miras al espejo y no sabes si esa cara es la tuya… o una versión cansada de ti.

Y entonces te preguntas: ¿Dónde estoy yo en todo esto?

Una pérdida silenciosa

La maternidad/paternidad tiene algo paradójico: nos da un nuevo sentido… y al mismo tiempo, puede hacernos sentir profundamente perdidas.

Y si además le sumamos el esfuerzo por mantener la relación de pareja a flote, el trabajo, la casa, las visitas, las expectativas familiares…es fácil sentir que te estás disolviendo.

Pero no estás rota. Estás reorganizándote. Y eso también forma parte del proceso.

Esto no es egoísmo. Es supervivencia emocional.

Muchas madres y padres sienten culpa solo por pensar en sí mismos. Y es lógico. Nos han enseñado que cuidar del otro es lo más importante.

Pero en REAVIVA insistimos mucho en esto: «No puedes sostener a nadie si no te sostienes a ti primero.»

Y eso no significa abandonar a tu pareja o a tu bebé. Significa que mereces un espacio propio. Para respirar. Para reconectar contigo. Para recordarte quién eres.

¿Cómo empiezo a volver a mí?

Aquí te dejo algunas claves prácticas, sacadas directamente del trabajo con las parejas REAVIVA:

1. Haz un “espejo emocional”

Tómate 10 minutos sola/o y escribe:
– ¿Qué cosas me gustaban que ya no hago?
– ¿Qué parte de mí echo más de menos?
– ¿Qué me haría bien esta semana, por pequeño que sea?

No necesitas tener todas las respuestas. Solo empezar a hacerte las preguntas.

2. Agenda tu tiempo, sin excusas

Bloquea un momento en tu semana (aunque sea 30 min) que sea solo tuyo. No para “aprovechar y hacer cosas”, sino para estar contigo.

Puede ser:
– Pasear sin prisa.
– Sentarte a leer en silencio.
– Ir a una clase o a un café sola.

No es lujo. Es necesidad emocional.

3. Exprésaselo a tu pareja sin culpa

Comparte cómo te sientes, sin acusar, sin justificarte.

“Me estoy sintiendo un poco perdida. Me vendría bien recuperar algo de mí.”

Si lo dices desde la emoción, no desde el reproche, el otro lo entenderá mejor.
Incluso puede que se anime a buscar también su propio espacio.

4. Proponlo como práctica compartida

Cada uno necesita su tiempo. Y también lo necesitáis como pareja.

En REAVIVA proponemos esto:
– Un rato individual a la semana para cada uno.
– Un “ritual de reconexión” como pareja (aunque sea exprés).
– Una conversación al mes para revisar cómo se sienten (Check-in emocional).

No solo eres madre, ni solo eres pareja

Eres una persona completa. Y mereces volver a ti, sin sentir que estás abandonando a nadie. Porque cuando tú estás bien contigo, también das lo mejor a tu bebé. Y a tu pareja. Y a tu vida.

Una propuesta para esta semana

Haz una sola cosa esta semana que sea solo para ti. Que te recuerde quién eras.
O quién estás empezando a ser ahora.Y luego, cuéntaselo a tu pareja. No para justificarte, sino para compartir tu proceso.

Volver a ti también es un acto de amor hacia los demás. Y si necesitas acompañamiento para recuperar tu identidad sin renunciar a tu vínculo, estás en el lugar adecuado.

REAVIVA también es eso: recordarte que tú importas. Mucho.

Compártelo

Más artículos

Envíame un mensaje