Ya no hacemos planes solos… solo con amigos

¿Hasta qué punto beneficia ser una pareja super social?

Una pareja super social es aquella pareja que todos los planes de ocio que tiene son siempre con amigos. Es una pareja que si sale a cenar, es con amigos; si sale a comer, es con amigos; si hay un aperitivo, es con amigos; si se va de puente, es con amigos…es decir, estamos ante parejas cuyos planes son siempre con amigos y nunca o muy poco a menudo, solos.

Hacer planes con amigos está muy bien y es muy guay, te ríes, desconectas, compartes, es muy beneficioso para una relación. Pero cuando casi todos los planes de una pareja son “acompañados” esto puede darse la vuelta y volverse en contra del bienestar de la pareja. 

Etapas del componente social en la pareja

A la hora de tratar el aspecto social de la pareja me gusta hacer énfasis en las distintas etapas por las que, en mi opinión (y siempre en términos generales), pasa una pareja y su componente social:

  1. Novios. El componente social es importante al principio de una relación. Normalmente dos personas se conocen y empiezan a relacionarse en un contexto totalmente social, bien porque son amigos de amigos, o bien porque han coincidido en un evento social, en una cena de amigos, una boda, etc, pero siempre con conocidos o amigos de por medio. Además, el contexto social suele convertirse en un apoyo para las primeras quedadas (cuando empieza a haber cierto feeling) pues suelen acordarse con los amigos comunes de por medio. Todo esto por supuesto si no tenemos en cuenta las nuevas formas de conocerse (distintas redes sociales) en cuyo caso nos saltaríamos esta parte. A medida que el feeling va aumentando y ambos van sintiendo que puede haber algo más que una amistad el componente social va estando cada vez menos presente porque lo que el cuerpo empieza a pedir es estar a solas con el otro. En este momento queremos que haya más intimidad entre ambos, nos estamos conociendo cada vez más, disfrutamos mucho de planes para los dos, hay muchas conversaciones, nos vamos ajustando mutuamente, y por supuesto, hay un deseo sexual grande y potente que hace que el componente social llegue incluso a estorbar. Necesitamos y queremos intimidad.
  2. Pareja estable. Las chispas del principio se han transformado en seguridad, estabilidad, tranquilidad. En esta etapa puede ocurrir dos cosas:
    • La pareja sigue dedicando tiempo a disfrutar solos. El tiempo de ocio lo comparten entre planes con amigos, con familia/hijos (si han decidido tenerlos) y planes para ellos solos. Se logra un equilibrio con el que ambos se siguen sintiendo satisfechos, se siguen divirtiendo juntos, sigue habiendo pasión y conexión entre ellos. 
    • Los planes de ocioaunque son en pareja, son en su gran mayoría con amigos/familia, es decir, acompañados. Y esto, aunque es muy divertido y está muy guay, puede causar cierto aburrimiento en la pareja por la falta de planes divertidos y disfrutones para ellos solos y por tanto reducir la conexión y la pasión entre ellos.
  3. Pareja de larga duración. Si la pareja ha conseguido ese equilibrio del que hablábamos en la etapa anterior, esta etapa se disfruta mucho. Se combinan los planes solos en pareja, con los planes con amigos. Se trata de un equilibrio muy sano que aporta muchas cosas positivas a la pareja: desde momentos de intimidad, disfrute solos, diversión solos, mejor sexo (y, además, más frecuente) hasta oxígeno, nuevas experiencias compartidas con los demás, nuevos planes, etc. 

Ahora bien, cuando no se da este equilibrio pueden pasar dos cosas que terminan minando la conexión de la pareja como tal:

Como la pareja siempre ha salido rodeada de amigos, ahora no sabe salir/estar solos. Por ejemplo, no concibe una cena de dos “¡qué aburrimiento, para hablar solo de los niños!”; no se va de finde a solas porque “para estar mirándonos la cara, eso lo hacemos en casa”; no se va a bailar solos, porque “para echarte unos bailes divertidos están los amigos”, etc. 

La pareja está tan desconectada que no le da importancia a salir solos o lo que es más preocupante no quieren o no les apetece salir solos porque “si vamos solos, acabaremos hablando de niños y extraescolares, qué pereza” o “si vamos solos, vamos a acabar discutiendo”, etc.

Retomar los planes solo para vosotros.

Pero, y llegados a este punto ¿cómo retomamos nuestros planes solos?

Primero, cuando veamos que (por un motivo o por otro) el componente social inunda nuestra relación, es bueno hacer el esfuerzo de parar y hacerle un hueco al componente íntimo de los dos. No hay que eliminar planes con amigos, son muy necesarios, muy divertidos y muy guays. Pero hay que hacer un hueco para incluir planes divertidos, pero más íntimos, solo para los dos. 

Es recomendable que los dos os paréis y os hagáis mutuamente preguntas del tipo:

  • ¿Estamos a gusto con los planes que tenemos para nosotros solos? ¿Son suficientes? 
  • ¿Nos estamos divirtiendo? 
  • ¿Cómo podríamos hacer para mejorarlos o adaptarlos a nuestras necesidades? 

Segundo, una vez le habéis dado una vuelta a vuestra vida social en pareja, proponeos algo para los dos. 

Os dejo una idea fácil: programar una cena romántica/divertida/cachonda para los dos, pero solos y fuera de casa. Es bueno salir del ambiente del día a día. Es bueno arreglarse, ponerse guap@s (nosotras nos quitamos el moño, ellos el chándal o la ropa de estar por casa), es bueno volver a sentirse únicamente hombre/mujer y volver a sentir ese pequeño nervio de tener una cita. Una cita así debe aparecer en la agenda como mínimo una vez al mes. Todos los fines de semana sería por un lado muy difícil (la logística, el cansancio, los hijos, el dinero,..) y por otro, sería convertirlo en norma y eso al final no mola tanto. Hay que dejar fines de semana a la espontaneidad, a planes que surgen a última hora con amigos, con los hijos, con la familia, etc.

Por tanto, sí, el componente social es fundamental para la relación, pero si no se hace una buena gestión de este puede acabar provocando desconexión en la pareja. Puede acabar provocando esa sensación de “es que nunca estamos solos” (en casa, con los niños y fuera, siempre con amigos); “no tenemos tiempo para hablar de nosotros, de nuestra relación”, etc. Una buena conversación sobre tu relación, sobre vuestras necesidades, sobre sexo, sobre lo que os apetece cambiar, lo que ya os aburre, etc., no suele darse en 15 minutos con las interrupciones propias de los hijos, las llamadas de amigos, padres, etc.  Una buena conversación sobre “vosotros” se da en un plan pensado para vosotros solos, cena, comida, da igual…, pero sabiendo que es vuestro momento y que tenéis todo ese tiempo para vosotros solos…. como cuando erais novios.

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